Hoy, 30 de junio, concluye el plazo del proceso extraordinario de regularización aprobado por el Gobierno para que las personas migrantes en situación administrativa irregular pudieran acceder a una autorización de residencia. Un proceso que marcará un antes y un después para cientos de miles de personas y en el que SERCADE ha desempeñado un papel destacado, tanto en el ámbito de la incidencia política como en el acompañamiento directo a quienes más lo necesitaban.
Desde SERCADE, la obra social de los Capuchinos de España, celebramos el desarrollo de este proceso, el inmenso talento encontrado entre la comunidad migrante y el importante reto político y social que todavía queda por delante, un desafío que solo podrá afrontarse desde la colaboración entre administraciones, entidades sociales y ciudadanía.
Cuatro años de trabajo para hacer posible este momento
El compromiso de SERCADE con esta regularización extraordinaria no comenzó con la apertura del plazo de solicitudes. Se remonta a 2021, cuando, en el marco de REDES -la red que agrupa a 56 entidades eclesiales comprometidas con el desarrollo, la justicia y la cooperación internacional-, la entidad asumió tareas de impulso de la Iniciativa Legislativa Popular, colaborando en la recogida de firmas y en la interlocución política que, años después, haría posible la aprobación definitiva del proceso.
Fue un camino largo y complejo, impulsado por el tejido asociativo migrante y numerosas organizaciones de la Iglesia católica. El trabajo conjunto desarrollado por la Conferencia Episcopal Española, CONFER, Cáritas Española y REDES permitió que la propuesta fuera tomada en consideración por una amplia mayoría del Congreso y posibilitó posteriormente la construcción técnica del texto legislativo. Todo ello ha resultado determinante para lograr un proceso de alcance masivo y reducir muchas de las barreras burocráticas que, en la vía ordinaria, dificultaban la regularización de miles de personas.
Más de 2.000 personas acompañadas
Una vez aprobado el Real Decreto, SERCADE se convirtió en entidad colaboradora inscrita en el registro del Ministerio de Inclusión y, desde el 24 de abril hasta el 30 de junio, adaptó espacios, reforzó sus equipos profesionales y movilizó a personas voluntarias para responder a una demanda sin precedentes.
Durante estos meses, más de 2.000 personas han sido atendidas presencialmente, tanto en la tramitación de expedientes como en el asesoramiento jurídico y la emisión de certificados de vulnerabilidad. La atención se ha prestado de manera individualizada, con apoyo de intérpretes cuando ha sido necesario y sin distinguir si las personas eran o no participantes de los distintos proyectos de la entidad.
Además, personas acogidas en los propios recursos de SERCADE colaboraron en la organización de citas, traducciones y tareas de apoyo, convirtiendo este proceso en un verdadero trabajo comunitario.
Jessica Clemente, subdirectora de SERCADE y coordinadora regional de la entidad en Zaragoza, una de las dos sedes desde las que se ha desarrollado este proceso de regularización extraordinaria, destaca que "han sido momentos iniciales de mucha incertidumbre, pero también una enorme lección de humanidad. Todo el equipo de SERCADE puso su engranaje al servicio de los derechos de las personas. Hoy seguimos emocionándonos al recordar cómo hemos vivido este proceso juntos".
Luces y sombras de un proceso histórico
Con el cierre de este proceso extraordinario llega también el momento de hacer balance. Un balance en el que conviven luces y sombras.
Entre las sombras, SERCADE ha constatado cómo algunos profesionales aprovecharon la complejidad del procedimiento para enriquecerse a costa de las personas más vulnerables, ofreciendo información incorrecta o asesoramientos inadecuados. También ha observado cómo algunas entidades limitaron la atención exclusivamente a sus propios usuarios, dejando fuera a personas que no contaban con ningún tipo de acompañamiento social.
A ello se sumaron las dificultades derivadas del propio procedimiento administrativo: la exigencia inicial del certificado digital para acceder a las citas, formularios con incidencias técnicas, la escasez de oficinas de información, la falta de intérpretes o las dificultades encontradas en algunas administraciones locales y autonómicas para emitir el informe de vulnerabilidad, un documento imprescindible para acceder al proceso.
Pero frente a esas sombras, SERCADE destaca sobre todo las luces.
Las luces de las más de 2.000 personas atendidas de manera personalizada; las de cada entrevista, cada historia compartida y cada barrera superada; las de un voluntariado que volvió a implicarse de forma ejemplar; las de un equipo profesional que puso todos sus recursos al servicio de los derechos de las personas; y las de quienes recuperan ahora la posibilidad de construir un proyecto de vida con mayor estabilidad y dignidad.
Como resume Xabier Parra, director de SERCADE: "No era fácil estar a la altura de un proceso tan complejo y lo hemos estado en todas sus fases. Hemos sido útiles para la gente y el impacto que esto tendrá en dignidad y derechos será enorme".
Y añade: "Para una entidad de nuestro tamaño, atender a más de 2.000 personas ha supuesto un esfuerzo inmenso. Pero lo verdaderamente importante ha sido cómo lo hemos hecho: caso a caso, historia tras historia, superando barreras concretas, dando esperanza, emocionándonos con cada futuro posible y contando una vez más con el compromiso del voluntariado".
Una radiografía de la realidad atendida
Las más de 2.000 personas acompañadas por SERCADE durante este proceso permiten también dibujar una fotografía muy precisa de la realidad que vive buena parte de la población migrante en situación administrativa irregular.
Los primeros datos recopilados durante estos meses muestran una realidad marcada por la vulnerabilidad social y económica:
- El 95,42 % de las personas atendidas carecía de una vivienda estable. Las situaciones iban desde el sinhogarismo más extremo hasta el alojamiento en recursos sociales o habitaciones compartidas sin contrato.
- El 72 % tenía unos ingresos inferiores a 500 euros mensuales, una cantidad con la que debía cubrir sus propias necesidades y, en muchos casos, seguir apoyando económicamente a sus familias en sus países de origen.
- Las nacionalidades más atendidas fueron Colombia (19,91 %), Marruecos (12,12 %) y Honduras (9,96 %).
- Más de la mitad de las personas atendidas carecía de una red de apoyo, sin familiares o personas de referencia a quienes acudir en caso de necesidad.
Estos datos evidencian que la regularización extraordinaria ha supuesto mucho más que un procedimiento administrativo: ha sido una oportunidad para devolver estabilidad, derechos y futuro a miles de personas que ya formaban parte de nuestra sociedad.
El compromiso continúa
Con el cierre del plazo extraordinario, SERCADE retoma ahora el ritmo habitual de sus proyectos sociales, centrando nuevamente sus esfuerzos en el acompañamiento a personas migrantes recién llegadas, la acogida residencial, la inserción laboral y la construcción de nuevas oportunidades de vida.
Finaliza un proceso excepcional, pero no la misión de SERCADE. Porque detrás de cada expediente ha habido una persona, una historia y una esperanza. Hoy concluye un procedimiento administrativo, pero para miles de personas comienza una nueva etapa. Y SERCADE seguirá estando a su lado, acompañando vidas, defendiendo derechos y trabajando para que nadie quede atrás.