Este 20 de febrero se celebra el Día Mundial de la Justicia Social, una jornada proclamada por las Naciones Unidas para recordar que el desarrollo social, la erradicación de la pobreza, el trabajo digno y la igualdad de oportunidades son pilares fundamentales para la paz y la convivencia.
Para SERCADE – Servicio Capuchino para el Desarrollo – esta fecha no es una conmemoración más. Es una oportunidad para renovar públicamente nuestro compromiso con las personas que viven situaciones de pobreza, exclusión, soledad no deseada o falta de acceso a vivienda y empleo.
Con este motivo, lanzamos nuestro Manifiesto por la Justicia Social 2026, un texto que recoge nuestra reflexión y posicionamiento ante los desafíos sociales actuales.
En un contexto marcado por tensiones, desigualdades crecientes y discursos que polarizan, recordamos que el desarrollo social y la justicia social son condiciones indispensables para la paz. Y que no pueden alcanzarse si no se respetan plenamente los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia y evocando las encíclicas Laudato si’ y Fratelli Tutti, el manifiesto subraya la necesidad de un desarrollo sostenible centrado en las personas, especialmente en quienes más lo necesitan.
Desde SERCADE reafirmamos nuestra misión de acompañar:
- A personas en situación de pobreza.
- A quienes sufren soledad no deseada.
- A quienes llegan a un nuevo lugar sin red de apoyo.
- A quienes afrontan la falta de empleo o de vivienda digna.
Creemos en una comunidad de cuidados, donde el acompañamiento no sea asistencialismo, sino encuentro, dignidad y corresponsabilidad.
Porque solo con pequeños pasos sostenidos en el tiempo podremos avanzar hacia una justicia social real para todas y todos.