SERCADE es el lugar donde renacen las oportunidades
Orwa llegó buscando un futuro. Hoy forma parte del equipo de SERCADE acompañando a otras personas que recorren el mismo camino que él vivió.

Hay personas que llegan a SERCADE buscando ayuda. Y hay historias que, con el paso del tiempo, terminan escribiéndose desde el otro lado. La de Orwa es una de ellas.
Llegó a Europa dejando atrás su hogar y enfrentándose a la incertidumbre. Aquel camino le enseñó el significado de empezar de cero, de la resiliencia y del valor que tiene una mano tendida cuando todo resulta nuevo y difícil. Hoy forma parte del equipo de SERCADE.
"No importa de dónde vengas; todos merecemos una oportunidad para salir adelante con dignidad", afirma.
Su llegada a la entidad fue casi casual. Una profesora le propuso realizar allí sus prácticas y le aseguró que sería un lugar donde encajaría. "No solo acertó... tenía toda la razón".
Durante aquellas semanas descubrió un equipo que le acogió desde el primer día y que despertó en él una vocación. "Aprendí muchísimo y admiré profundamente la pasión y la energía que ponen en su trabajo diario. En ese momento supe que quería trabajar en SERCADE".
Meses después apareció una oferta de empleo. "No lo dudé. Pensé: 'Esta es mi oportunidad".
Hoy trabaja junto al equipo de Casa Boza acompañando a personas que atraviesan situaciones muy parecidas a las que él mismo vivió. Y quizá ahí reside el mayor valor de su historia. "Cuando los participantes me miran, no ven solo a un trabajador social. Ven a alguien que habla su mismo idioma de vivencias". Por eso, más que ofrecer respuestas, quiere transmitir confianza. "Sé por lo que estás pasando y te aseguro que se puede salir adelante".
Cuando le pedimos que definiera SERCADE con una sola frase, no duda: "es el lugar donde renacen las oportunidades". Porque, explica, no es solo una organización que presta apoyo, "es un espacio donde las personas vuelven a creer en su propio futuro".
Y a quienes estén pensando en dedicar parte de su tiempo al voluntariado les lanza un mensaje muy sencillo: "no hace falta hacer cosas extraordinarias. Una escucha, una sonrisa o un 'estoy aquí contigo' pueden cambiar una vida".
Porque, como él mismo ha descubierto,
"El voluntariado es un viaje de ida y vuelta: vas con la intención de dar, pero terminas recibiendo mucho más de lo que dejas."