Estrella abrió su hogar —y su vida— a jóvenes migrantes en situación de vulnerabilidad. Lo que empezó como una experiencia de voluntariado se transformó en un acto profundo de compromiso donde la acogida deja de ser solo un gesto y se convierte en una relación real, personal y transformadora. Ella misma dice, “nadie debería vivir en la calle, pasar frío o hambre. No es lógico. No es justo”.